Pieza de videoperformance experimental realizada durante el periodo de confinamiento pandémico y presentada como parte del programa virtual del Museo Universitario del Chopo. La obra explora la desintegración de las estructuras perceptivas e identitarias que sostienen la experiencia de realidad, situando al cuerpo en un proceso de confrontación con la pérdida de referencias externas, la disolución del yo y la irrupción de estados límite entre miedo, deseo y extrañamiento.
A través de voz, acción performática, composición sonora e imagen audiovisual, la pieza construye un descenso hacia zonas donde las categorías que organizan la identidad —género, lenguaje, pertenencia, reconocimiento— comienzan a fracturarse, abriendo una experiencia ambigua entre aniquilación y expansión.
Un ser humano ante la ruptura de lo conocido.
¿Cómo se configura lo que reconozco como el mundo? ¿Cómo se sostiene?; ¿ cómo me sostiene?; ¿en qué consisten sus limites?
¿Cómo me percibo a mí cuando desaparecen los estímulos del mundo exterior? Las miradas de los otros que sostienen las matrices de inteligibilidad que me lean como una mujer, como pertinencia a una raza, nacionalidad, profesión. Un yo que intenta asomarse mas allá de sus fronteras.
¿Qué sucede cuando sacrifico mi yo?; cuando devoro mis propias creencias sobre mí en la obscuridad de mandíbulas que rechinan...
El miedo penetrante de la muerte de lo familiar deviene deseo destrozador. Los movimientos en las fisuras del mundo posible se abren al erotismo excesivo.
“Siendo una caída ciega en la noche, excedo mi voluntad a pesar mío (que no es en mí sino lo dado); y mi miedo es el grito de una libertad infinita.”
“Lo desconocido y la muerte... sin el mutismo bovino, lo único bastante sólido en estos caminos. En esto desconocido, ciego, sucumbo (renuncio al agotamiento razonado de los posibles).”
Bataille, Georges. "Lo Imposible".
“Y es de adentro de donde brota, de lo más hondo del interior del hombre, de su infierno irreductible, la nada. Brota incesantemente en un fluir manso e implacable porque une sin fundirlos a los contrarios. Cede y es implacable; es la negación del ser y para quien se deje fascinar por ella, acaba siendo todo el ser en aniquilación.”
Zambrano, María. “El hombre y lo divino.”