SESIONES DE DESAFIO
Espacio de experimentación desobediente y pensamiento encarnado.
Espacios de exploración encarnada que articulan pensamiento crítico, movimiento, voz, dibujo, escritura y experimentación sensible como partes de un mismo dispositivo indagatorio.
Las Sesiones de Desafío surgen de la necesidad de explorar experiencias que nuestra cultura suele reducir a diagnósticos, moralizaciones o narrativas de auto-mejora: ansiedad, culpa, miedo, bloqueo, exceso, deseo, agotamiento. No para corregirlas ni volverlas funcionales, sino para interrogarlas, desplazarlas y abrir otras posibilidades de relación con ellas. La propuesta dialoga con pensadores como Gilles Deleuze, Félix Guattari, Michel Foucault, Maria Zambrano, Georges Bataille y Søren Kierkegaard, entre otres.
El trabajo propone una aproximación donde pensamiento y experiencia no aparecen separados. Referencias filosóficas, prácticas sensibles y exploración performática operan en conjunto para investigar cómo los sistemas culturales configuran percepción, conducta y afectividad.
Más que transmitir conocimientos cerrados, estos formatos funcionan como situaciones de activación: espacios donde movimiento, voz, imagen, sonido y palabra permiten rastrear automatismos, tensiones y formas interiorizadas del deber ser.
El proyecto toma distintas formas: sesiones individuales, laboratorios grupales, experiencias performáticas participativas y dispositivos híbridos entre exploración artística y práctica reflexiva.
No se trata de terapia ni de formación artística convencional.
Es una tentativa de producir condiciones donde la experiencia pueda dejar de repetirse exactamente igual.
Es una tentativa de producir condiciones donde la experiencia pueda dejar de repetirse exactamente igual.
¿Qué haces con tu ansiedad?
¿Qué haces con tu culpa?
¿Qué haces con la angustia?
¿Y si la normalidad no solo nos rodea, sino que nos configura?
—moldea cómo sentimos, pensamos, actuamos y reaccionamos; nuestras voces y nuestros silencios?
¿Cómo explorar aquello que la "norma" intenta corregir o silenciar?
¿Y si la ansiedad no es lo que crees...?
¿Y si la angustia es un fenómeno que se puede explorar?
¿Qué tal si podemos considerar la culpa un fenómeno cultural, encarnado, al que se le puede hacer devenir una experiencia de otra orden?
¿Qué sucede si sacamos tales recursos como: la danza, el canto, la pintura, el sonido - del reino del paradigma del arte? ¿Si desnudamos aquellas nociones como "la maestría", de los anhelos de perfección, de estándares estéticos, de las formas de medir el talento?